Los Rostros de AlVelAl: Diego Raúl Gea

Este velezano cree que las cosas se pueden hacer mejor para que sean sostenibles en el tiempo.

Natural de Vélez Rubio, Diego Raúl Gea es un amante de la agricultura y de la naturaleza; siendo uno de los mayores conocedores de los rincones naturales de la comarca de Los Vélez y un gran defensor del patrimonio histórico, natural y cultural de la zona.


Su amor por el campo le llevó hace unos años a gestionar parte de la finca familiar, en Fuente Grande, “llevo unos cuatro años arreglando la parte de la finca de mi padre y me gustaría en el futuro gestionarlo todo”.


Una finca que cuenta con unas 14 hectáreas, de las cuáles más de 7 son de pistacho; cultivo en el que realiza injerto de invierno, un injerto poco habitual en la zona. El resto de la finca cuenta con almendro, viña y olivo; todo certificado en ecológico.


Una finca en la que mantiene la biodiversidad natural de la zona y en la que, como técnica agrícola regenerativa de suelo, mantiene la cubierta vegetal, “lo único que hago es limpiar un poco para ver los árboles más pequeños”.


Conoce AlVelAl desde sus inicios y se asocia porque cree que las cosas se pueden hacer mejor “Todo lo que sean iniciativas de promoción del desarrollo sostenible de un territorio, y más si es el mío… Yo desde chico he creído en esto, aquí ya lo hacíamos, tenemos allí una zona que, cada vez que quitaban un ribazo mi abuela se enfadaba. Mi abuela ya pensaba así, quitaban el ribazo y venía una nube y se formaba una riera con el agua”.


Conocedor de que tiene que ser rentable para que el proyecto funcione, “En mi caso no es mi actividad principal, pero si quieres hacer algo transversal y que se sume gente, tienes que buscar la manera de que sea rentable, darle un valor para que a la gente le salgan las cuentas. Va más allá del comer, las cuentas tienen que salir, no ganar un poquito menos por hacerlo bien.”


Del futuro de AlVelAl espera que consiga lo que busca, “convencer a los agricultores y a la mayoría de la gente del campo, que es posible, es rentable y sostenible en el tiempo. Al final, si tu esto lo tomas como un medio de vida y le sacas a la tierra lo máximo, quizá tu no puedas vivir de la tierra toda tu vida, ni las generaciones que vengan. Ser sostenible en el tiempo permitirá que más generaciones puedan vivir de esto, y esto nos va a beneficiar a todos”.


Y es que, reconoce, nunca se sabe qué pasará mañana, “Ahora mismo no es mi modo de vida, pero si el día de mañana el pistacho es rentable, yo lo tengo en ecológico. Yo no sé si mis hijas, o yo mismo, vamos a necesitarlo para vivir”.



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