Estructura, nutrición y reducción de la erosión del suelo con abonos verdes

Las primeras lluvias del otoño nos ofrecen el momento idóneo para sembrar las cubiertas y el inicio de la floración para su incorporación como abono verde.

La incorporación de abonos verdes al suelo es uno de los manejos que AlVelAl fomenta para la mejora del suelo. Un manejo que ayuda a reducir la erosión del suelo y mejora la estructura, nutrición, microbilogía y, por tanto, salud de los suelos agrarios.


A la hora de sembrar cubiertas para abonos verdes, con las primeras lluvias del otoño, es imprescindible conocer las necesidades de nuestros suelos con el fin de seleccionar las especies más adecuadas para el mismo. Las leguminosas aportan nitrógeno al suelo, las gramíneas materia orgánica y las Brassicas ásicas ayudan a reducir la compactación de los suelos; por lo que la combinación de estos tipos de semillas dependerá del estado de cada suelo. Una combinación de leguminosas y gramíneas aportará materia orgánica al suelo y nutrientes como Nitrógeno.


Esta técnica requiere de un manejo adecuado para evitar la competencia con el cultivo, especialmente cuando el suelo no está en condiciones óptimas, por lo que requiere de un periodo de transición para que el suelo genere estructura.

El momento óptimo de incorporación, sería en inicio de floración, aunque depende también del estado hídrico del suelo. Para ello, hay disponible una amplia gama de maquinaría, pero se puede utilizar un cultivador, grada de discos con labor somera, desbrozadora, etc.... en los primeros años de implementación de esta técnica, con el objetivo de incorporarlo al suelo para mejorarlos, o un rulo desbrozador cuando el suelo sano genera mayor material vegetal, en este caso se corta y trocea la cubierta dejándolo en la superficie como mulching.


Durante la V edición del taller de Abonos Verdes, Miguel Ángel Gómez, Responsable de Agricultura Regenerativa en AlVelAl, ha dado algunas recomendaciones para reducir los costes de esta técnica al inicio, como dejar una banda en el centro de las calles dejándolo granar, obteniendo así las semillas para la próxima campaña y evitando la competencia hídrica en los meses más secos.

Los asistentes han visitado durante la primera parte de la mañana una finca experimental de almendros situada en Ferreira (Granada) donde se realizan diferentes prácticas regenerativas, en un ensayo de cubiertas vegetales naturales. En una parte se ha seguido labrando, en otra se ha incorporado una cubierta vegetal permanente y en otra parte de la misma finca se puede observar la evolución del cultivo de almendro con diferentes técnicas regenerativas de suelo. Además, se han aportado datos sobre el registro de humedad, gracias a unos sensores de humedad instalados en el terreno, que aportan las cubiertas vegetales, destacando la importancia de las cubiertas vegetales en su labor de retener el agua y crear más vida en el suelo.


Las lluvias que tuvieron lugar durante la jornada permitieron a los asistentes comprobar por ellos mismos cómo los suelos con excesivo laboreo pierden la estructura y la capacidad de infiltración.

Tras la finca experimental se visitó la primera finca en la que se empezaron a implementar los abonos verdes hace ya bastantes años y que actualmente tiene instalada una cubierta vegetal natural. En esta los asistentes pudieron comprobar la calidad del suelo actual y la presencia de lombrices, etc.…

Observatorio de la Biodiversidad Agraria

En el marco del proyecto Destination AlVelAl, se ha celebrado una jornada formativa en la que ha participado Guillermo Ramírez, del Observatorio de la Biodiversidad Agraria. Un proyecto de ciencia ciudadana de la Fundación Global Nature para conservar la biodiversidad, conocer cuál existe y qué función realiza en las fincas agrícolas. “No se trata de fauna útil, sino de polinizadores y fauna del suelo”, ha destacado Guillermo Ramírez.


Estos, junto con las aves y los mamíferos, son individuos significativos de los sistemas agrarios, escenarios que ofrecen grandes oportunidades para conservar la biodiversidad, ayudando al ecosistema y a muchas especies en peligro de extinción.


Arañas, escarabajos, ácaros, microorganismos, … son indicadores de un suelo vivo y la base para la creación de una cadena trófica que permite que se genere materia orgánica y que el suelo funciones correctamente. Una biodiversidad que tiene que ver con el paisaje, ribazos, setos, lindes, … cada uno favoreciendo a un tipo de auxiliares al ofrecerles alimento y refugio donde vivir durante todo el año. Infraestructuras que ofrecen al agricultor un beneficio económico por el ahorro de gasto en control de plagas y la mejora de la producción por la polinización, a la vez que ejercer efectos bioclimáticos positivos.


El Observatorio de la Biodiversidad Agraria ofrece una forma de conocer mejor las fincas y que la sostenibilidad y la agricultura vayan de la mano. Algo que es posible como ha mostrado a los participantes con el ejemplo de unos productores valencianos y manchegos que comercializan sus legumbres con el valor añadido de la biodiversidad. “Es un ejemplo de que la agricultura y la biodiversidad puede ir de la mano y hay consumidores que están dispuestos a pagarlo”, añade Ramírez.


Y lo hace a través de diferentes metodologías para polinizadores, suelos y plantas y paisajes. Metodologías sencillas para que los propios agricultores puedan coger las muestras y descubrir todo lo que acontece en sus fincas. En el caso de los polinizadores, se evalúa la biodiversidad a través de las visitas florales de los polinizadores y de la construcción de nidos de polinizadores; para el suelo, a través de la detección de la comunidad de lombrices y de trampas de suelo; y en el caso del Paisaje a través de la identificación de la variedad de flores y plantas existentes en la finca.


Una manera sencilla de conocer la biodiversidad de los escenarios agrarios en la que todo el mundo puede participar aportando datos y realizando preguntas agronómicas de fondo a través de la página web del OBA.


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