Entender la agricultura como un ecosistema

Objetivo del taller de biodiversidad celebrado en el cortijo Torre-Guajar

Un ecosistema, si no lo consideramos como tal, la agricultura se entiende como una industria en la que los agricultores corren el riesgo de perder la capacidad de poder incidir en la regulación de precios. Así ha comenzado el taller de biodiversidad impartido por Fernando Bautista, responsable de áreas naturales de AlVelAl, en el cortijo Torre-Guajar, en Hernán-Valle (Granada).

Un taller celebrado en el marco del proyecto Destination AlVelAl que desarrollamos con la colaboración de TUI Care Foundation, y en el que se ha puesto el foco en la biodiversidad de los ecosistemas agrícolas, para dar a conocer a los participantes, aspectos de la biodiversidad que no se suelen tener en cuenta en agricultura.


Y aunque no podemos controlar muchos aspectos que inciden en nuestros cultivos, como es la climatología; sí que podemos realizar determinados manejos en nuestro agroecosistema productivo que mejore la resiliencia del mismo frente a factores externos.


En un ecosistema tenemos seres inertes y vida, una parte orgánica, plantas, animales omnívoros, herbívoros y carnívoros; hongos, bacterias, virus, … pero también cubiertas vegetales, diversificación y maquinaria; que en función del manejo que le demos al suelo se verán en mayor o menor medida afectados. “Los ecosistemas son enormemente complejos, cuentan con un montón de parámetros que influyen en su correcto funcionamiento, si hacemos un mal manejo inadecuado estamos simplificando el sistema”, apunta Bautista. “Es lo que pasa cuando al realizar una plantación lo primero que hacemos es dejar el suelo como un solar y plantamos en un marco regular sin atender al relieve, a la desestructuración que hemos hecho del suelo fomentando la erosión, al régimen de lluvias cada vez más torrencial debido al cambio climático, …; parámetros que influyen en nuestro agroecosistema. Y además ponemos todo de la misma especie, hemos simplificado el sistema, eliminando un montón de relaciones interespecíficas como la simbiosis, saprofitismo, depredación… o la competencia y, sin embargo, favorecemos la implementación de poblaciones que se alimentan de ese cultivo y su crecimiento, fomentando las plagas.”


Al alterar el ecosistema, podemos perjudicar y eliminar las especies que nos benefician al ser depredadores de aquellas que nos perjudican. Es por ello, que la principal herramienta para un buen manejo es la de aumentar la biodiversidad. “Hay determinadas especies que ya están estudiadas que nos ayudan a combatir plagas. Cubiertas vegetales, setos, islas de biodiversidad, …; son elementos que ayudan a mejorar la presencia de depredadores de nuestras plagas.” Apunta Fernando que continúa explicando el efecto rebote, “Cuando tu eliminas la competencia inter específica, o la depredación, los que quedan, suelen ser los que utilizan nuestro cultivo como recurso trófico, y por tanto comen y se reproducen mucho más, es lo que pasa cuando se hacen tratamientos inadecuados, eliminando tanto a los insectos “buenos” como a los “malos”, y no siempre se acaba con todos los malos por lo que, al haber acabado con los depredadores y competidores, las especies que pueden ser plaga pegan un boom.”


Es por ello que la recomendación es clara, la promoción de la biodiversidad como parámetro importante a la hora de diseñar el cultivo reduce los fallos de manejo, garantizando la producción y que sea rentable al reducir costes y, además, protege el suelo.


Zona Natural del Cortijo Torre-Guajar

Tras la explicación previa sobre lo que es un ecosistema y agroecosistema, y cómo determinados manejos relacionados con la biodiversidad y las relaciones interespecíficas entre los seres inertes y vivos del ecosistema pueden mejorar el mantenimiento de unos cultivos sanos y fuertes frente a las plagas. Todos los participantes se desplazaron a una de las zonas naturales con las que cuenta esta finca donde se encuentra una plantación de pino carrasco.


Una zona con un nivel bajo de biodiversidad porque, a pesar de utilizar una variedad autóctona para su plantación, se hizo con técnicas de preparación del terreno muy agresivas, desestructurando el suelo, y se hizo una plantación en hileras de monocultivo de una densidad excesiva. Una forma de reforestar que atrae problemas como la procesionaria en los pinares, una plaga provocada por la manera y abundancia de plantar los pinos.

Situación similar a la que se encuentran los agricultores en sus fincas como explica Fran Martínez Raya, dueño junto a su familia del Cortijo Torre-Guajar. “Hay un escarabajo que, si hay hierba, se come la hierba, pero si no la tenemos, ataca a los almendros”.


Una formación no natural que lo que sí que ha permitido es generar un dosel, empezando a dar sombra en exceso, aportando materia orgánica y estabilizando el suelo frente a la erosión.


El siguiente paso para incrementar la biodiversidad, sería cortar algunos de estos pinos atendiendo a la visión del ecosistema, haciendo entresacas selectivas que se puede picar y dejar en el suelo para incorporar materia orgánica y dejándolo actuar como sumidero de carbono, porque los microorganismos van a incorporar esta materia orgánica a través de su actividad. De esta manera, podrían proliferar otras especies arbóreas y arbustivas en las nuevas zonas abiertas, hoy ocupadas por la sombra de la densidad de los pinos, como hay a los alrededores.


La evolución de esto sería un encinar con pinos carrascos grandes abiertos en rama sin que se toquen entre ellos, “Si dejamos actuar a la naturaleza, entre 100 y 200 años evolucionaría a una formación mixta con sotobosque de matorral y encinas, pero se corre el riesgo de sufrir un incendio forestal que con la actual masa forestal quemaría en las condiciones adecuadas el 100%, pero ahora mismo lo que existe es un monocultivo expuesto y poco resiliente frente a determinados episodios y de una escasa biodiversidad.”, explica Fernando.


Mejora de la biodiversidad que también se puede aplicar en las fincas, incorporando el astillado de los restos de poda al suelo, siempre teniendo en cuenta los objetivos que queramos conseguir y las condiciones implicadas; o incorporando plantas en las lindes que nos permiten incrementar la presencia de insectos o fijar nitrógeno. “Si os paráis a pensar, los pastores siempre han respetado, las retamas, porque fijan nitrógeno y los pastos que hay debajo de ellas son de una mejor calidad.”, apunta Bautista.


Cubiertas vegetales

Entre las técnicas que pueden ayudar a mejorar la biodiversidad y mejorar el suelo, objetivo de la agricultura regenerativa, evitar la erosión y mejorar la materia orgánica; se encuentran las cubiertas vegetales, que en el caso de los hermanos Martínez Raya, manejan como cubierta permanente que tumban e incorporar como mulching para reducir la insolación y las altas temperaturas que el suelo alcanza en verano. “Los manejos de la cubierta vegetal depende de lo que cada uno necesite. Si siegas esta cubierta con todas las semillas mejoras la reserva de semillas y dejas toda la materia orgánica, ellos lo que hacen es aplastarla y dejarla de mulching.”, apunta Fernando. “Lo que hay que conocer es la ubicación de la finca, el régimen de precipitaciones, el clima, la orientación de la ladera, la pendiente, …; son parámetros que influyen y que dependiendo de estos habrá que realizar unos manejos u otros, pero siempre encaminados a la protección del suelo y la mejora de su biodiversidad.”


La razón del manejo de los Martínez Rayas son las condiciones extremas en las que se produce en esta finca, tal y como explica Fran a los asistentes, “Esta es una de las zonas donde menos llueve por el clima estepario por lo que las actuaciones que tenemos que hacer aquí son un poco distintas. Estamos a más de mil metros de altura y tenemos riesgo de heladas hasta mayo, por lo que la vegetación tiene entre una y tres semanas para desarrollarse a lo largo de un año.”



Fran Martínez, también explica que en agricultura cada uno de los seres vivos implicados pueden condicionar, en el caso del Cortijo Torre-Guajar “Todo lo que haya en el suelo, si queda desnudo, muere por lo que entre dejar la hierba de pie o tumbarla, aquí para nosotros es mejor tumbarla porque ayuda a la germinación de las semillas.”


El ejemplo más claro es el cultivo de olivar con el que cuenta esta finca, con cubierta vegetal que se tumba en los meses de verano y aromáticas en el centro de las calles del olivar. Un cultivo de olivar diseñado con franjas de lavanda en calles alternas con cubierta vegetal espontánea. Gramíneas invernales y leguminosas, que en un bosque suponen un 90% de la vegetación, fomentando aquellas especies surgidas de manera espontánea. “Para evitar lo que se supone que es competencia con nuestros cultivos, hemos favorecido la incorporación al suelo de estas especies porque los bosques llevan muchos años haciéndolo y les va bien, por lo que es mejor copiar a los que saben.”, apunta Martínez Raya. “La idea de este año próximo es aprovechar los setos de aromáticas y poner cada cuatro árboles un aspersor de bajo caudal, esto permitirá un circuito de humedad para tener una cubierta vegetal hidratada que no compita, en ese sentido, con el cultivo.”



Un pequeño oasis de biodiversidad dentro de una de las zonas más áridas del territorio AlVelAl. “Tenemos gramíneas, compuestas, leguminosas, Malvas que indican buena cantidad de nitrógeno; umbelíferas o bicheras que nos proporcionan un montón de insectos útiles durante su floración”, destaca Bautista, “Buscar la estructura de un ecosistema beneficia al cultivo en cuanto a control de plaga, infiltración de agua de lluvia, reducción de erosión; beneficios que reducen la inversión económica del cultivo y nos puede ayudar a aumentar la resiliencia.”


Hortícolas

Para terminar la visita al Cortijo Torre-Guajar, los participantes acompañaron a los hermanos Martínez Raya al cultivo de hortícolas, donde también cuenta con cubierta vegetal. “Para demostrar que la cubierta nuestra no entra en competencia con cultivos como el almendro o el olivar, estuvimos haciendo pruebas con hortícolas, tenemos las mismas gramíneas invernales, se tumba y se va secando. Cortamos el ciclo evitando que haya germinación de otras semillas, control de hierbas con otra hierba.”, apunta Fran Martínez, que explica que están sacando 8 kilos por planta de tomate con categoría primera.


Una hierba que cada año se convierte en la materia orgánica del año siguiente. Un cultivo de hortícolas que, a nivel de biodiversidad es un microbosque con mariquitas, tijeretas, crisopas, …, y un montón de insectos depredadores que se alimentan de ella, controlando plagas de la plantación.


Destination AlVelAl

Enmarcado en el proyecto Destination AlVelAl, este taller forma parte de las acciones formativas desarrolladas con este proyecto que llevamos a cabo con la colaboración de TUI Care Foundation.


Destination AlVelAl tiene como objetivo fomentar la agricultura regenerativa y al territorio AlVelAl como un destino turístico sostenible, uniendo a los sectores agrario, gastronómico y turístico. Generando mayores ingresos en los agricultores y nuevas oportunidades para frenar el despoblamiento rural.


Un proyecto piloto del que ya se han beneficiado más de 1.800 personas y que pretende conseguir que nuestros pueblos dejen de despoblarse ya que somos un territorio rico en valores y, a través de la formación, podemos añadir valor a nuestra agricultura y desarrollo sostenible.



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