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Agricultura, paisaje y ecoturismo para conservar el ecosistema

La Agro experiencia en Los Gorros muestra a los participantes cómo conservar la naturaleza a través de un proyecto holístico que diversifica la actividad para regenerar el entorno.


Entre Pinos, encinas, quejigos, servales, sabinas y muchos ciruelos vive Guillermo de Rueda. Su proyecto: Ecofinca Los Gorros, se sitúa en un enclave natural situado a 800 metros de altitud, en plena Sierra de Los Álamos de Moratalla, en el Noroeste de Murcia; un entorno natural reconocido como Zona de Especial Protección para las Aves que, además, forma parte de la Red Natura 2000.

Diversidad es la palabra con la que mejor se podría definir a esta finca en la que se unen la agricultura, con el ecoturismo y la gestión forestal para el mantenimiento, conservación y aprovechamiento de este enclave de ensueño.


Una actividad diversificada que Guillermo nos ha mostrado en una de las “Agroexperiencias AlVelAl” celebrada este curso y en la que los participantes han podido conocer cómo se gestiona una finca como Los Gorros y ver la pasión que Guillermo pone a este proyecto que define como “una mezcla entre vida, entretenimiento y trabajo”.


Gestión forestal

El paisaje de Los Gorros está predominado por pinos, encinas, servales, quejigos, … especies vegetales autóctonas salpicadas de varios tipos de orquídeas. “Salen solas, hay como 7 u 8 tipos de orquídeas por esta zona. Al igual que las violetas silvestres, que también tenemos alrededor de la casa, crecen solas y son muy bonitas porque florecen en invierno.”, apunta Guillermo.

Un monte que lleva sin mantenimiento tres décadas y para el que Guillermo está preparando un plan de gestión forestal consistente en sectorizar la finca por parcelas y ver qué aprovechamientos se pueden hacer en cada una de ellas: “nos encontramos con que dentro de la propia finca hay zonas de solana y de umbría lo que nos lleva a realizar una gestión forestal distinta en cada tipo de ecosistema, debemos intentar regenerar el bosque de encinas y quejigos de las especies más invasivas como son los pinos, que permita que los árboles de crecimiento más lento puedan desarrollarse en su espacio vital y respetando las especies más fuertes y antiguas.”


Los créditos de carbono, reconoce Guillermo, son una oportunidad para la gestión forestal, “realizar la gestión de una parcela y se certifica, de ahí puede salir biomasa, productos madereros, … proteges y mantienes el bosque. De otra manera, con un incendio te quedas sin bosque”. Lo primero que hay que hacer es entresaca y limpieza, intentar sacar de ese aprovechamiento la biomasa y que la administración certifique que esos pinos están en plena capacidad de recepción de CO2, entonces la misma busca las empresas que pagan esos créditos. “Los pinos están empezando a tener más valor en el mercado debido a las crisis y aumento de precios en otras materias primas”; apunta este.


Créditos de carbono para la gestión forestal, ecoturismo de calidad y una agricultura regenerativa…en un momento en el que las zonas rurales están empezando a valorarse positivamente, contrarresta la idea que nos intentaron inculcar que había que irse a la ciudad a progresar….


El paisaje de Los Gorros, cuenta con zonas singulares por la historia que cuentan, espacios que la gente antigua conocían y se han ido perdiendo, por lo que tienen un valor turístico por su historia y biodiversidad. “Este quejigo es un ejemplo, así como las ruinas del antiguo corral de ganado, donde había un rebaño de ovejas y cabra celtibérica. Un corral abandonado por la falta de relevo generacional “La ganadería es una forma de vida dura que no se ha promovido, el mundo rural se ha denostado. No hay iniciativas para el mundo rural, el progreso estaba en la ciudad”, comenta Guillermo esbozando una sonrisa…


Diversificación de cultivos

La Ciruela Claudia es el principal cultivo de la ecofinca Los Gorros. Una producción compartida con especies silvestres que recolecta para su autoabastecimiento como la de orégano, avicultura y apicultura...


El cultivo de ciruela en Los Gorros, certificado en ecológico y homologado por AlVelAl como regenerativo, está ubicado en las entre 40 -45 terrazas que rodean la casa, disposición que incrementa el coste de mantenimiento y cosecha entre un 20/30% respecto a cualquier otro lugar. Se trata de ciruelos viejos ya que, al no ser cultivo intensivo, junto al frío y humedad de la zona, hace que se mantengan bien, con producciones de entre los 26.000 kilos del último año a los 100.000 kilos de otros años.


Ciruelos que puso su padre hace 35 años tras cambiar el sistema de riego de inundación a goteo y que, como reconoce Guillermo, fue una elección acertada ya que no se han helado nunca a pesar de las bajas temperaturas “Sólo lo daña el granizo de alguna tormenta veraniega”, apunta.


Un cultivo combinado con la apicultura en una zona de solana, actualmente con cinco colmenas, pero su intención es incrementar el número de colmenas sin realizar trashumancia de las mismas.


Este producto, la ciruela Claudia Verde está en baja producción y su cosecha no está tan mecanizada como la almendra o el olivo, lo que lleva a la generación de empleo para su recogida. Un cultivo que se mantiene porque sabe que funciona en la finca y está adaptado a las condiciones de la misma y porque tiene un precio más alto que la normal para mermelada especialmente, aunque está concentrado en un par de empresas grandes, no pudiendo venderlas a empresas pequeñas por no tener capacidad de almacenaje y logística para procesar grandes cantidades.


Aún así, la producción de ciruela no cubre los gastos de la finca, por lo que es fundamental combinarla con otra actividad como el ecoturismo.


Ecoturismo

Para Guillermo de Rueda, el ecoturismo es mucho más que viajar, es interesarse por el destino y profundizar en la historia del lugar. Es por ello que está enfocado al huésped que valora y respeta un espacio como este, protegido por Red Natura 2000, con cultivo ecológico y energías renovables para alcanzar la mayor armonía con la naturaleza que le rodea.

Y es que su alojamiento se caracteriza por sus principios, sostenibilidad medioambiental y autosuficiencia energética. Es una de las particularidades de Los Gorros, el uso de energías renovables para su abastecimiento. Energía Hidráulica gracias a las fuentes naturales y dos embalses, siendo uno de ellos una auténtica charca de biodiversidad donde, reconoce Guillermo, ha encontrado garzas, águilas y torcazos; entre otras especies. “Una charca de biodiversidad que, además, aprovechamos para regar y para el funcionamiento de una turbina para la producción de electricidad”. “Para que funcione tienen que coincidir tres elementos, tener el agua en invierno, tener el desnivel de 40 metros que también tiene que coincidir y un lugar donde almacenarla.”, destacada Guillermo.


Una gestión del agua que es vital para la producción ya que, en verano, cuando se riega todos los días, el embalse va bajando y subiendo, por lo que se utiliza “al límite” este recurso, aun siendo una de las zonas más húmedas del territorio.


Una sostenibilidad que supone un atractivo más para un sector, el turístico, que es estacional y que requiere de colaboración y asociacionismo, como apunta Guillermo “Oficialmente no hay ninguna certificación para el ecoturismo, sólo empresas que emiten determinados sellos de calidad.”


Durante muchos años el turismo rural era considerado barato y de poca calidad, desde hace pocos años se ha pasado a considerarlo como un turismo de naturaleza, activo, relajación … con una calidad en el entorno y de silencio, que no se pueden encontrar en otras zonas y que cada vez está siendo más demandado por la exhausta sociedad.